Nuestra casa encantada
Sep 24, 2009 by paulaczcd01


Una vez mis padres y yo nos mudamos a una casa enorme y muy bonita, lo malo es que llevaba mucho tiempo abandonada y daba un poco de mala espina. Sólo nos quedaban tres días para que pudiéramos decorar la casa, porque yo ya empezaba el colegio y mis padres a trabajar. En esos tres días tenía que hacer toda mi habitación, era un trabajo bastante duro, pero a final lo conseguí.
- ¡Qué nervios! -dije. Ya empezaba el colegio estaba muy muy nerviosa por si no conseguía hacer amigos hasta que bajé a desayunar y mi madre me dijo que no me preocupara, que yo hacía amigos muy rápidamente. De repente oigo el sonido del autobús, ya había llegado para recogerme, cogí la mochila que estaba al lado de la puerta y fui hasta el autobús, la puerta se abrió y subí, sólo quedaba un sitio libre al lado de una niña que no parecía tener muchos amigos, me senté a su lado y le pregunté cómo se llamaba, no me contestó hasta que el autobús arrancó y dijo que se llamaba Gloria. Gloria me explicó lo que pasaba y me dijo que su mejor amiga, Alba, se había tenido que mudar de ese pueblo porque en la casa en la que vivían estaba encantada y que un día Alba estaba bajando por las escaleras y se cayó, se rompió la pierna y pasaron muchas cosas por el estilo. Yo le pregunté:
-¿En qué casa vivía esa tal Alba?
Y ella me contestó:
- Vivía en la casa Piñeres, nº 14.
-¡Ah!, en esa casa es en la que vivo yo.
- No te preocupes, después si quieres te acompaño yo a decirle eso a tus padres.
-Gracias -le contesté.
¡¡¡¡Ring!!!, sonó el timbre del colegio. “Todos a clase”, gritaban los profesores.
La clase me pasó volando porque teníamos educación física y educación para la ciudadanía, mis dos clases preferidas.
¡¡¡¡Ring!!!!, sonaba de nuevo el timbre, ya se habían acabado las clases.
Cuando el autobús se paró delante de mi casa, Gloria y yo nos bajamos del autobús, estaba temblando. Cuando piqué al timbre, mi madre nos abrió la puerta y empezamos a contarle la historia, ella se empezó a reír de nosotras y dijo que eran sólo historias de ficción.
Le dije a mi madre que si Gloria se podía quedar a dormir para que me informara con todo detalle lo que le había pasado.
Ya había oscurecido cuando le dije a Gloria que me contara con todo detalle lo que le había sucedido a Alba. Ella me dijo que el autobús la había venido a recoger, como siempre tardaba bastante, entonces cuando bajaba la escalera de caracol:
- Pump!
Un ruido ensordecedor se oyó en la casa de Alba, la madre salió corriendo de su casa y dijo que Alba no asistiría a clase, que se había caído por la escalera y se había roto un pie. Cosas como ésa fueron pasando durante una semana .
-Ya está, como mañana es sábado, investigaremos por qué le ha pasado a Alba y si lo descubrimos, se lo explicaremos todo.
A la mañana siguiente, Gloria y yo nos levantamos a las nueve y ya empezamos a investigar, queríamos hacerlo todo al pie de la letra. Cuando bajamos las escaleras de caracol, en la número 13, ¡pumba!, me tropecé, pero fui a coger mi lupa y descubrimos que con lo que había tropezado Alba todas las semanas era un alambre. Pero ¿quién habría puesto ese alambre ahí? Rápidamente llamamos a Alba y le explicamos todo lo que había pasado. Antes de colgar le pregunté si antes de que se hubiera caído habían estado jugando y si por si casualidad alguien por alguna trastada habría podido poner ese alambre ahí. Ella nos dijo que toda la familia, incluidos los primos pequeños, que eran unos trastos, habían venido a comer a su casa y que después de la comida estuvieron haciendo unas trastadas a los mayores entonces ya habíamos acabado el caso no fue que la casa estuviera encantada, sino que habían puesto esa cuerda y por eso Alba se cayó todas esas veces.
Alba rápidamente colgó el teléfono y no sabíamos por qué mi madre había invitado a Gloria a comer, pero antes teníamos que ir a avisar a su madre. Cuando la avisamos, volvimos a mi casa, ¡qué hambre tenia!
- La comida estaba riquísima, mamá -dije toda llena.
Gloria y yo habíamos ido a mi habitación a hablar por el Messenger con nuestros amigos Pablo, Nico y Erik, cuando de repente, din-don, suena el timbre . Yo bajé toda acelerada, Gloria me seguí por detrás. Cuando abrimos la puerta, vimos a Alba y a su madre con todas las cosas para mudarse. Alba se había vuelto a vivir a Piñeres, ¡qué bien!
- ¿Cómo es que habéis venido?
Ella nos contó que después de haber contado la historia y haber colgado se lo fue a contar a su madre entonces que su madre aceptó a venir a vivir de nuevo a Piñeres.
Estábamos todas encantadas, pero cómo se iba a quedar Alba en Piñeres si todavía no tenían casa. Alba nos explicó toda orgullosa:
-Mis tíos viven por aquí, así que nos dejarán alojarnos en su vivienda hasta que encontremos una casa donde alojarnos. Al final Alba encontró una casa al lado de la mía, su madre y la mía se habían hecho muy amigas y nosotras también. Al final todo se había solucionado. ¡Qué revoltosos son los niños!, decíamos las tres cuando nos acordamos de lo que había sucedido.. Jaja así son los misterios. Menos mal que Gloria y yo éramos buenas detectives.