EL MAGO DE LA ELECTRICIDAD
Ene 29, 2010 by pablobacd01
Venía del colegio con mi padre y con mi hermano como todos los días, pero ése había sido muy diferente, divertido e interesante, porque en clase acabábamos de hablar durante un buen rato sobre la electricidad, quién la descubrió, personajes importantes de la historia relacionadas con ella, inventos eléctricos y muchas cosas relacionadas con la electricidad.
Nada más llegar a casa, comí rápido y me iba a mi cuarto a estudiar, pero al entrar en la habitación me encontré un anciano viejo, barbudo, encorvado y con una varita mágica en la mano. Llevé un buen susto, me había entrado un pánico tremendo y no grité porque la voz no me salía del miedo que tenía. El viejo me miró y dijo:
- Hola, Pablo
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Porque soy mago y me sé los nombres de todos los niños.
- ¿Qué haces aquí en mi habitación?, dije con más miedo que vergüenza.
- Sé que hoy habéis estado estudiando en el colegio cosas sobre la electricidad y vengo a preguntarte si te gustaría dar un paseo conmigo, y repasar la historia de la electricidad.
- ¡Vale, me encantaría!, dije esta vez, ya sin miedo ninguno y con mucha ilusión.
Nos pusimos en marcha y el Mago de la Electricidad, que así se llamaba, movió su varita mágica y dijo:
- ¡Ala Bin Ala Ban que nuestro viaje por la electricidad empiece ya!.
Y sin que nos diéramos casi cuenta, caímos al suelo y, al levantarnos, estábamos en el año 200 A.C.
El Mago de la Electricidad dijo:
- Has estudiado algo en tu colegio sobre la electricidad ¿verdad?
- Sí, hemos hablado de la electricidad en mi clase y ayer estudié toda la tarde sobre Tales de Mileto.
- Muy bien, ¿te gustaría visitarlo?
- ¿ A Tales de Mileto? ¡Me encantaría! -dije entusiasmado.
Entonces viajamos a casa de Tales y lo vimos, estaba sentado en su silla pensando y escribiendo en unas hojas. El Mago de la Electricidad me dijo al oído que estábamos en el momento justo en el que Tales descubrió la electricidad.
Vimos como Tales frotaba un ámbar contra una tela y producía algo parecido a un imán.
De repente grité:
- ¡Muy bien, Tales! Vas por buen camino.
- No te oye, somos invisibles para él, me dijo el Mago.
- ¡Jooo!
- Si quiere,s también podemos pasar a ver a Benjamín Franklin cuando inventó el pararrayos.
Y así fue, el Mago pronunció otro hechizo y llegamos a otra época de la historia de la electricidad y delante de nuestros ojos estaba el propio Benjamín Franklin.
- En el cole también he hablado con mis compañeros de él.
- Vale, ya me los has dicho muchas veces.
Delante de nuestras narices teníamos a Benjamín gritando de alegría, cuando al probar su pararrayos vio que funcionaba y eso que no sabía que sería uno de los grandes inventos de historia de la electricidad.
- ¡Lo he conseguido!, oíamos que decía Benjamín.
- ¡Ya lo creo!, grité yo
- Que no te oye, pesado -me recordó el mago.
Después el mago y yo hablamos un poco, le contaba todo lo que estudié en el cole sobre la electricidad y después quedamos en ir a ver a otro gran científico importante en la historia de la electricidad, el gran Alessandro Volta.
Le vimos probando su mejor invento, que sería muy útil para electricidad, es decir, la pila eléctrica.
Cuando vio que funcionó se puso a gritar como un loco y a decir cosas como ¡lo he conseguido! o ¡lo conseguí!
Mientras el Mago de la electricidad me preguntaba:
- ¿Te está gustando el viaje?
- Sí, dije con una sonrisa
- Pues por último vamos a viajar en el tiempo con Tomas Alba Edison.
- ¡Sí! También se muchas cosas sobre él.
Vimos a Tomas Alba Edison rodeado por cantidad de sus inventos, un sistema telefónico viable, el fonógrafo, las películas y muchos más que yo no conocía .Pero el invento que más me llamó la atención fue la bombilla.
Pero el Mago me dijo que llegaba la hora de despedirnos, yo no quería y la verdad que fue triste, además de pasármelo muy bien me quedé con la duda de muchas preguntas que le iba a formular sobre el mundo de la electricidad, pero la vida es así, él se fue como por arte de magia, lógico ya que era mago, y yo aparecí en mi cuarto con todos mis deberes hechos ya.
Al día siguiente me pasé el día contándoles a mis compañeros una y otra vez:
- ¡He estado con un mago, estuve con una mago! Pero ellos no me creían y me llamaban loco y fantástico.
Sólo yo sabía que había sido verdad y que en serio había estado con el Mago de la Electricidad, pero la verdad, secretos así vale más guardárselos para uno mismo.