¡Este Cuerpo no es mi Cuerpo!
Dic 8, 2009 por Covadonga Calzón Pombo
Hola, soy Carol y tengo 11 años. Hace unos días me desperté como siempre, desayuné, me aseé, me vestí, me preparé para marchar al colegio y cuando fui a mirarme al espejo para verme… ¡Dios, qué horror! Estaba dentro del cuerpo de mi odiosa hermana Penélope, ella tenía el pelo castaño, alta, ojos azules, la verdad que no era nada fea, pero tenía ¡16 años! ¡Cómo iba a ir yo al colegio con esa cara, esa edad y sobre todo ese cuerpo que no era mi cuerpo! Enseguida me puse muy nerviosa, entré en el cuarto de mi hermana y ¡TENÍA MI CUERPO! La desperté, ya que era una dormilona y ella también se puso muy nerviosa, pues no quería estar en el cuerpo de la enaneja de su hermana. Intentamos que mi madre no se enterase. Cuando estábamos bajando las escaleras de casa, ella para irse al instituto y yo al colegio lo hicimos al revés… ella pasó de ir a 4º de la ESO a ir a 6º de primaria. Aquello fue un caos, os contaré todo:
Cuando llegué al instituto, todos me trataban como a mi hermana y resulta que me dice una tal Patty que si había estudiado para el examen y yo le dije: ¡Examen! Era el examen de la prueba de una obra de teatro, ¡madre mía!, yo no tenía ni el papel ni nada y la boba de mi hermana no me había dicho ¡nada…! En aquel momento me puse súper nerviosa porque si suspendía el examen, mi hermana me mataría y mi madre mataría a mi hermana por mi culpa. ¡Dios, qué desastre!
Por otro, a mi hermana en el colegio le estaba yendo súper bien… Ya que era el día especial de los talleres. No había clase, eran todos talleres de comer y muchas cosas más… ¡jopetas, vaya suerte que tuvo mi hermana! Luego, a la hora de comer, en eso sí fue mala suerte, en el colegio no tenemos comedor y se pueden ir a casa a la hora normal, sin embargo en el instituto tienen comedor y ¡puaj, qué asco!, ese día tocaba ¡puré de kiwi y patatas con raya…! Cuando acabó la jornada del instituto me fui para casa y allí estaba mi madre con mi hermana metida en mi cuerpo y le estaba explicando lo de nuestros cuerpos, ella se volvía loca. Cuando me quería a mí, me llamaba y yo iba y resulta que quería a mi hermana, era todo un lío… ¡Madre mía, menudo jaleo! Unos días después. Me desperté fuera del cuerpo de mi hermana y mi madre nos llevó al médico para saber que había sido. Él empezó hablándonos de una enfermedad que se llamaba “Lopos Corpos Hermanoscos”, que quería decir “locos cuerpos hermanos nuestros”. Luego habló de que si en clase dábamos las coordenadas cartesianas y terminó hablando de la dieta y los animales. Un médico raro, raro…
Y ésta es la historia que he pasado, un poco de ciencia-ficción, pero espero que os haya gustado.




