FICCIÓN Y REALIDAD
Ene 30, 2010 by Covadonga Calzón Pombo
Hola, soy una rana.
Soy parte de la evolución y soy un ejemplo de los animales que pueden vivir tanto, en la tierra como en el mar. Somos muy simpáticas, ágiles y ¡Verdes! Bueno, primero me presento mi nombre es Electriza y os voy a contar lo que me ha pasado en el estanque con mi familia y con nuestro pequeño barco conducido por el Sapo Electrón. Estábamos camino del supermercado, del estanque y… tuvimos un accidente, nos quedamos inconscientes, estuve 48 horas inconsciente y de repente me vi, en el año 600 a.C. y en Grecia, estuve dando unas vueltas, por allí y vi un monumento enorme y yo me pregunte:
- ¿Qué será esto?
- Ranita, Ranita, me llamo Tales de Mileto y yo te digo que esto es el Partenón de Grecia y yo descubrí una energía muy parecida al imán.
- ¿Cómo?
- Sí, junte el ámbar con una tela de seda, y se creó una energía parecida a la de los imanes.
- ¡Ay va! A mí me encanta jugar con los imanes, sobre todos cuándo los hierros se pegan al imán, atraídos por un campo de fuerza invisible le dije.
- ¡Aja! Electriza, ese campo de fuerza, se llama Campo Magnético y con él se puede producir electricidad, es más yo lo llame Electrón, de Electrón viene el nombre Electricidad
- ¡Muchas gracias Tales!
- De nada, amiguita
Seguí, Seguí y ¡No! Una, tormenta de rayos se acercaba a mí, tuve que correr, mirando para atrás, para lograr ver la distancia a la que venía, y me tropecé con un señor, de pelo, blanco que se llamaba Benjamín Franklin y tenía en la mano algo muy raro, le dije
-Perdone, señor, sabe donde me puedo esconder de estos rayos, ¿Debajo de un árbol verdad?
-Ni se te ocurra, Ranita, los árboles, son buenos conductores de la electricidad, y un rayo te puede llegar a ti, a través del árbol
-Gracias, pero entonces ¿Qué hago? Le pregunte.
-¿No me conoces? Soy Benjamín Franklin el inventor del pararrayos, me respondió
-No, no te conozco, pero ahora tengo el gusto de hacerlo
-Bien, entonces te dejare uno de mis pararrayos, añadió Benjamín
-Muchas gracias señor.
Ya habían pasado 48 horas, y me encontraba en el Hospital de Anfibios, recordé muchas cosas, que me habían pasado, en el viaje de la electricidad, una de ellas que el Sapo Electrón llevaba el nombre donde comenzó, mi historia y también la electricidad.
¡Hasta otra! 