Caperucita Negra era una macarra y una pistolera. Vestía con cazadora de cuero negra, pantalón negro con lentejuelas, pendientes negros de areta gigante, botas negras con tacón gordo y se transportaba por el bosque con una moto de 1990 caballos y, como no, también negra. Siempre les robaba a los cazadores sus escopetas.
Un día, Caperucita Negra iba a casa de su abuelita porque estaba enferma y su madre le dijo que no fuera en moto, que fuera andando y su hermano también le dijo lo mismo. Ella dijo:
-Sí, sí, no os preocupéis, iré andando.
Pero oyeron un ruido y era Caperucita, arrancando su moto poderosa.
Y la madre dice:
-¡Ay, Mateito, cariño, no sé cómo tu hermana puede ser tan macarra, llevando cadenas, teniendo un novio con ese nombre Y,eray, que suena fatal. Sin embargo tú eres bueno y tu novia tiene un nombre decente: Aitana es un nombre bonito y significa dignidad y amabilidad, pero tu hermana es una pistolera.
Mientras el hermano y la madre de Caperucita tenían tanta conversación, ella estaba haciendo trampillas con su amigo Jonathan y su novio Yeray,también macarras como ella. Ni se acordó de ir a ver a su abuela y cuando llego a las 2 de la mañana a su casa, la madre estaba tirada en el sofá con un ojo medio cerrado y el otro ya en París, del sueño que tenía. Pero al llegar, Caperucita hizo ruido con sus cadenas y artilugios raros que ella llevaba encima, y la madre le preguntó cuánto dinero se había gastado y ella dijo que 890$. A la madre le dio una patatús, pues además, cuando le preguntó por la abuela, Caperucita Negra dijo:
– No la fui a ver, ¿pasa algo?
Y la madre quedó ya del corazón.
Al día siguiente, la madre la acompañó hasta la puerta de la casa de la abuela. Después marchó a la compra y dice Caperucita:
- ¡Vaya madre más maleducada que tengo no se quedó a ver a su propia madre!
La madre no se había quedado porque ya había ido antes y por la tarde volvería otra vez. A la vuelta, mientras iba por el bosque, se encontró a un lobo infeliz y dice Caperucita:
-Jajá, jajá eres un infeliz animal, no puedes vivir la vida como la vivo yo. Caperucita, al día siguiente, volvió a ver al lobo y se atrevió a ponerse pijo delante de ella. Caperucita pasó de él, pero le dijo:
-Toma 9$.
Iba repartiendo el dinero . De desesperación que tenía, a todo el mundo le daba 9$ y, claro, en esa época sólo los pijos como ella tenían mucho dinero, la gente no era tan avariciosa como ella , tenían ahorros y no los malgastaban en cualquier capricho que se les antojara. Hasta que un día Caperucita dijo:
-Me cansé de dar dinero, volveré a ser una macarra y vivir la vida a mi manera, no como diga la boba de mi madre y el empollón de mi hermano. A Caperucita nadie pudo quitarle de ser macarra y vivió siempre así.