UN RAYO CAE EN ÁFRICA: UN VIAJE ALUCINANTE
May 15, 2012 por Carmen Mª Viña González
Ya era 2 de julio. Mamá y papá preparaban el viaje a África, y yo preparaba los juegos y mi maleta, pero también hacía la de Kafi, mi perro. Ya faltaba poco, unos 10 días o así, y volábamos en avión hasta el Corazón de África. ¿Os lo podéis creer? Pues sí.
Yo esa mañana, se lo había comentado a mis amigos, que eran los mejores amigos, por eso formamos el club de: LOS 6 AMIGOS. Ellos siempre habían soñado en ir en avión a África y a Origaya que está en el país que nosotros íbamos a visitar.
Mis amigos estaban un poco celosos de mi viaje dentro de poco, por eso traté de convencer a mis padres, para que ellos se vinieran conmigo. Ellos me decían que no que se tienen que quedar con sus familias. Un día traté otra vez de hablar con ellos y convencerles. Entonces mis padres se lo pensaron y se lo comunicaron a las familias de mis amigos. Ellas dijeron que sí pero que tengan mucho cuidado. - Dijo una de las madres. - Allí caen muchos rayos, tormentas… esperamos que esta vez no haya temporales como los del año pasado. - Volvió a decir.
Entonces los amigos de Tidou, empezaron a pensar que podían llevar. Tidou les recomendó ropa cómoda y que lleven el juego de espías. Así entre los árboles podían descubrir pistas, y conocer lugares desconocidos en los que debían de investigar.
Ya sólo quedaban 3 días. Tidou, Kafi y, sus amigos terminaron su embalaje, ya sólo quedaba comprar los pasaportes. Esa misma tarde fueron a la agencia de viajes más próxima, y los compraron. Sólo quedaban 12 pasaportes. - Eso significa que va a ver éxito en ir a África y que no iban a ser los únicos. - Decía Tidou muy entusiasmado.
La señorita de la agencia les decía que sí, que fue el país en el que se compraron más billetes de avión.
Ya era el día previsto. Tidou fue a llamar a sus amigos para llevarles al aeropuerto. Cuando estaban allí, todos quedaron con la boca por lo suelos, ya que era el primer viaje que hacía LOS 6 AMIGOS.
Cuando estábamos en el vuelo, nos pusimos muy nerviosos porque cuando mirábamos abajo, se veían a las personas diminutas, microscópicas, es decir, casi ni se veían. Por cierto ¿Os había dicho que el avión era alucinante? Pues así es.
Tras unos minutos de pleno silencio yo dije. - Tenía razón la señorita de la agencia en que multitud de personas viajaban con nosotros.
En ese momento a Kafi le empezaron a picar los oídos al igual que a mis padres, a mi y a mis amigos.
La azafata nos había dicho que no nos los podíamos arrascar, si no abrir la boca y aguantar, entonces mi padre empezó a leer en alto para no cerrarla, y sí, funcionó, debo decir que mi padre fue muy astuto con este asunto.
Una vez que llegamos a nuestro hotel, nos habíamos quedado confusos. Pensamos que iba a ser más pequeño, pero si comparamos nuestros pensamientos con la realidad, era todo distinto. El hotel era grande y hecho como de Bambú, pero sólo el techo.
Cuando nos habíamos instalado dimos mis amigos y yo las gracias a mis padres por dejarles que vinieran con nosotros.
Mi padre lo primero que hizo al llegar fue posar las maletas y ver el tiempo que hacía, desafortunadamente nos dio malas noticias, se aproximaban días de tormenta, entonces ese día disfrutamos de todo lo que había: playa, piscina, yacusi, sauna, toboganes de agua, etc.
Ya se empezaba a nublar y Tidou decía - Oh no, no hemos podido disfrutar de nada, menos mal que es una tormenta leve y que no es tan fuerte como la de los años pasados. - Ya - Decían todos a la vez.
Los padres de Tidou y dueños de Kafi dijeron - Venga, pasar para adentro, está empezando a nublarse y hacer frío.
Dentro de casa se lamentaban, ya que justo en los días que fueron ellos a disfrutar de unas vacaciones, cae una tormenta. Los rayos aproximaban las centrales eléctricas, y las ventanas no se paraban de abrir de la ventrisca que hacía.
Cuando un rayo alcanzó la parte central de la isla, hubo un apagón.
No podíamos encender el grifo, ni meter cosas en la nevera ni congelador porque no enfriaba, no había luz, pero menos mal que llevábamos linternas y un par de camping gas para poder sobrevivir toda la noche. Esto sucedió al día siguiente. Por la mañana mi padre y mi madre nos habían comentado que era mejor marchar hoy, porque esperar a la próxima semana sería arriesgado, ya que podía caer otra tormenta.
- Fue horrible, toda la noche sin luz, calefacción, nevera, no me lo puedo creer, somos gafes, por lo menos pudimos disfrutar de este maravilloso día. - Decía Tidou lamentándose.
En ese momento Tidou les dice que si antes de marchar podían cumplir la promesa que sus padre le habían prometido, ir a la sabana para ver los animales.
Sus padres le dijeron que sí, que por lo menos nos llevaríamos un recuerdo antes del próximo viaje.
Una vez subidos al avión, veían las fotos que hicieron en la sabana, y recordaban los malos momentos con el apagón, por lo menos hicieron un vídeo de la tormenta que había, así tendrían un recuerdo en sus memorias de su primer viaje.
- Tenía razón la madre de Guille, que tendríamos que tener cuidado con las tormentas, pero por lo menos nos lo pasamos muy bien juntos. - Decía Tidou a sus padres y pandilla, mientras que Kafi decía - Guau, Guau.






