LA COMPETICIÓN, ¡MIAUUUU!
May 15, 2012 por Ana Junquera
Miau, soy Adwin y hoy os voy a contar una historia muy divertida y con muchas aventuras.
Yo vivo en una casita y, un día de verano organicé una competición con varias pruebas muy difíciles por las que los concursantes y yo tendríamos que pasar.
Aquel día, se me presentaron a la puerta de casa dos niñas, una pequeña y, con la carita muy dulce que vestía un vestido de flores y, la otra más mayor, de unos 13 años de edad que vestía de una forma distinta.
Aquellas dos niñas, miraban hacia dentro, como si estuvieran esperando a que un humano les abriera la puerta, pero yo había organizado esta competición, precisamente porque los humanos se habían ido de vacaciones.
Las dos chicas, por fin miraron hacia abajo y, me vieron.
Yo, ronroneé un poco, ya sabéis, ronronear, lo que hacen los gatos, pero es que yo no soy un gato normal, porque como habréis comprobado, puedo hablar.
Cuando descubrieron mi extraño don, se asustaron, pero ahora ya me conocen y, nos llevamos muy bien.
Comenzó la competición y, la primera prueba era para ver quién era el más listo y, ¿quién ganó?. Pues quién va a ser la más lista, la del cerebro más grande, Amy Carter, la de 13 años.
La segunda prueba, era buscar entre unos arbustos la mayor cantidad de moras negras y, ¿quién ganó?.Pues quién va a ser, la más ágil, la más ligera, Lucy, la del vestido de flores.
La última prueba, fue la más difícil, la prueba del salto.
Todos teníamos algún tipo de problema, que si Lucy llevaba vestido, que si Amy tenía mal el tobillo tras la anterior prueba…
Así, que decidimos cambiar la prueba por otra.
Por suerte, yo ya lo había previsto, así la preparé.
- “El laberinto de los colores” - dije yo.
- ¿En qué consiste? - preguntó la pequeña Lucy.
- Sí, ¿en qué consiste? - añadió Amy.
Aldwin nos comentó de qué iba la prueba y, yo me asusté, pensé que sería muy difícil, pero esto fue lo que pasó.
Amy y Adwin iban por delante y, yo aún estaba empezando. La prueba consistía en conseguir todas las banderas del color de tu chaleco, por ejemplo yo, lo tenía azul, Amy amarillo y Aldwyn rojo.
Yo ya había conseguido casi todas las banderas, sólo me quedaba una, cuando Aldwyn me adelantó como un rayo y, me quedé dando vueltas como una peonza.
- ¡Lucy, estás más perdida que un pulpo en un garaje¡ - dije yo - deja que te ayude.
Al final, ninguno consiguió todas las banderas, a todos nos faltaba una.
- Será un error de cálculo. - dijo Aldwyn.
Yo, casi me alegré de que ninguno consiguiera las banderas, ya que si las hubiese conseguido todas uno, nos habríamos hecho enemigos y, eso no me gustaría.
- Lucy - dije yo - lo has hecho de maravilla para ser tan pequeña.
- Gracias Aldwyn, tú tampoco lo has hecho mal.
- ¿Qué te pasa Amy?, llevas todo el camino sin decir ni pío, estás más callada que un cocodrilo antes de atacar.
Amy sí que quería haber conseguido todas las banderas.
- ¡Qué se le va a hacer!

La pequeña Igraín, cumple 12 años mañana y, está muerta por descubrir qué le van a regalar.






