CASA ABANONADA
Sep 24, 2009 by albatlcd01
LEYENDA DE LA CASA ABANDONADA
Hace mucho tiempo, el sueño muy profundo de un muchacho adolescente.
El permanecía en su cama tranquilo y paciente intentando dormir.
Aquella noche no pegó ojo, al igual que la otras noches de esa misma semana.
Ya llevaba seis días sin dormir y algo le pasaba que nadie sabia.
Otra noche más, ya eran las tres de la mañana y todavía no se había dormido, pero de repente se adentró en un profundo e interminable sueño o pesadilla de la que posiblemente no pudiese salir.
Su sueño comenzaba con una casa vieja, desplomada y con una gran leyenda que contar.
Cuatro niños diferentes van a encontrarse en esta historia y se ayudarán el uno al otro para conseguir ayudar al muchacho para que salga del sueño.
Una de las niñas protagonistas de esta historia estaba en su casa tranquila esperando por su correo para averiguar la noticia de si la habían admitido en la famosa escuela del señor Wilfer.
A ella le encantaba esa pequeña escuela situada en Paris.
- ¡Mamá me han admitido, me han admitidooooooo! Dijo Paula, que así se llamaba la niña.
- Muy bien hija, dijo su madre, mañana mismo te saco el billete a París.
Uno de nuestros otros protagonistas es Pablo, un niño un poco testarudo, pero muy responsable de sus actos y estudia muy bien.
Su destino también era ir a París, pero no con la idea de estudiar. El va con su tío un mes a convivir con él e intentar aprender francés.
Su viaje se emprenderá mañana.
Covadonga, que es nuestra otra protagonista del sueño, es un poco pueblerina y con una forma de ser un poco asustadiza.
Su manera de ir a París es irse de vacaciones con su familia y pasárselo muy bien, pero no era eso lo que en realidad iba a suceder .
Por último, pero no menos importante está Erik, que es un niño británico un poco fino, que todo lo que hace tiene que estar bien o genial.
Su manera de ir a París es yendo de viaje de estudios.
Todos ellos salen el lunes y se encuentran en el mismo pueblo de Paris.
Se encontrarán en un pequeño albergue, menos Pablo, que iba a la casa de su tío.
A la mañana siguiente Covadonga, Erik y Paula ya se habían hecho amigos.
Decidieron ir al parque del pueblo donde encontraron a Pablo.
Allí fue donde comenzó todo.
Charlaron y jugaron durante toda la mañana.
Se hicieron muy amigos.
Llegó la hora de comer y de regreso al albergue unos, y a casa de su tío otro, pasaron por delante de una casa vieja y
en ruinas.
No era una casa normal, parecía tener algún misterio oculto.
Entonces fué cuando se les ocurrió vivir una aventura.
Cuando llegaron a la casa del tío de Pablo le preguntaron de quien era esa casa.
El, les contó que llevaba muchas años deshabitada, que nadie quería acercarse a ella.
Ocurrían cosas extrañas.
Allí vivió Bernard, uno de los ancianos del pueblo.
Al día siguiente, todos quedaron en el parque y decidieron ir a ver a Bernard para que les contara algo sobre esa casa tan extraña.
Cuando llegaron a su casa picaron al timbre:
dinggggggg donnnnggggg.
Bernard dijo:
-¿que queréis?
- por favor¿ nos dice algo sobre la pequeña casa que hay junto al albergue? dijo Pablo
- ¡No! dijo él, lo único que os voy a decir es que no os acerquéis a ella.
Se fueron asustadísimos ¿que nos estará ocultando el anciano ?
Aquella noche decidieron entrar en la casa,
Pero no sabían por donde, la puerta tenia un candado aun así entraron por una ventana, dentro vieron mucho muebles viejos y unas escaleras¡ enormessss!, empezaron a sentir muchos ruidos de cadenas, de puertas cerrándose ¡era espeluznante!
- ¡Chicos vámonos esto me da mucho miedo!
- Pero bueno, Covadonga que miedica eres, ¿no sabes estar en una casa vieja sin tus padres?
- No es eso bobo!!!
- Callaros! hay que averiguar de donde vienen esos ruidos dijo Pablo.
Subieron las escaleras y encontraron un gran salón.
Se quedaron de piedra cuando vieron la cantidad de espíritus que allí había. Unos sentados en el sofá, otros sentados en la mesa de comedor, otro junto a la librería…..
Estaban encerrados y sin poder salir de la casa.
Intentaron comunicarse con ellos, y ayudarles, pero lo que les contaron era lo suficientemente difícil como para hacer en una sola noche, así que decidieron irse a dormir.
- No, chicos somos la única esperanza de todas estas personas asique deberíamos ayudarles cuanto antes
- No, Pablo no te das cuenta de que tenemos que descansar.
- Pero tenemos que resolverlo dijo Erik
- No, deberíamos dormir dijo Covadonga.
No se ponían de acuerdo así que se quedaron discutiendo, finalmente ayudaron a los espíritus para poder salir de la casa, pero eso tenia una condición.
- Tenéis que contarnos quien os metió ahí, dijo Paula y todos estaban de acuerdo.
- Si, lo veo justo dijeron todos excepto Erik
- Yo creo que no deberíamos hacer tal cosa, por que ellos no hicieron nada por nosotros dijo Erik
- Erik, no lo hacemos para que nos hagan ellos algún favor, lo hacemos por voluntad propia dijo Covadonga
- En eso le doy la razón a Covadonga, dijo Pablo
- Es verdad, deberíamos hacerlo por voluntad propia y nada más dijo Paula
- Está bien tenéis razón dijo Erik
- Los espíritus contestaron a la pregunta, aunque no fue exactamente a la primera, el culpable fué el señor Bernard.
Todos se admiraron y enseguida fueron a preguntárselo, pero antes sacaron a los espíritus.
Los espíritus consiguieron salir de la casa y los cuatro niños decidieron reformar esa casa con ayuda de sus padres para hacer un club, el club de los detectives pero antes de eso fueron a casa de el anciano.
¿ Porque lo hizo usted señor Bernard? le pregunto Covadonga
- No hay una explicación, necesitaba hacerlo porque si no mi hermano se marcharía y busque una manera de tenerle en un sitio cerca de mí pero el solo no quería estar, se aburría mucho, así que decidí traerles muchos más espíritus.
- No podemos dejarte así, tenemos que avisar a la policía, para que lo detengan dijo Erik
- Pero Erik. ¿Tu que es que eres tonto?, sabes perfectamente que solo somos cuatro niños y no nos creerían.
- Ya lo se, tienes razón entonces que hacemos,
- dejarlo en su casa feliz y que se muera en paz y sin rencores dijo Covadonga..
- Esta bien, dijo Pablo tenemos que hacer un juramento, que nos visitaremos mucho y que seremos amigos mucho tiempo.
- Todos afirmaron y se fueron felices a sus casas para tener una historia que contar durante mucho tiempo.
- ¡ despierta cariñooooo!
- ¡ aaaaaaaaaaaaaaa!
Que pasa Mamá, eres tu, ¡bien he tenido un sueño maravilloso y muy emocionante te lo cuento te lo cuento! dijo el muchacho.
El muchacho, se despertó y de ese sueño no se va a olvidar porque fue tan feliz y emocionante que desde ese día nunca volvió a dormir mal.
Por: Alba Tocino Laso